El cuerpo humano tiene una manera única de expresar lo que nuestras palabras no pueden. Muchas veces, las emociones reprimidas y los sentimientos no expresados encuentran una salida a través de síntomas físicos y enfermedades. Este artículo explora cómo nuestro cuerpo actúa como un espejo de nuestra mente, reflejando lo que intentamos ocultar o ignorar.
Experiencia personal para compartir:
Aprendí ayudando.
Aprendí cayéndome.
Aprendí a fuerza de costalazos que nadie puede sanar ni salvar si se abandona a sí mismo.
Hubo un tiempo en que fui sostén.
Fui manos, fui abrazo, fui urgencia.
Y mientras tanto, mi cuerpo guardaba silencio…
hasta que dejó de hacerlo.
Hoy mis rodillas me hablan.
Me dicen:
“No cargues más de lo que puedes doblar.”
Hoy mis caderas me susurran:
“No sigas avanzando si el alma necesita pausa.”
No es debilidad detenerse.
No es egoísmo atender el propio dolor.
No es traición bajar los brazos para respirar.
Cuando una mujer aprende a escucharse,
enseña sin palabras.
Cuando se cuida, autoriza a otros a cuidarse.
Cuando reconoce su límite, humaniza el acompañamiento.
Yo no soy solo la que ayuda.
También soy la que siente.
La que se cansa.
La que necesita sostén.
Y al aceptarlo, mi ayuda se vuelve más verdadera.
No necesito romperme para ser valiosa.
No necesito agotarme para ser generosa.
Hoy practico lo que aprendí:
Me trato con la misma compasión que ofrezco.
Porque al final… estoy aprendiendo a quererme
I:C:
Manifiesto para sostenernos sin rompernos
___________________________________________________________________________
Ejercicio de Teatro Terapia
“Si mi cuerpo hablara…”
Apertura (10 minutos)
Lee lentamente la frase:
“El cuerpo habla lo que la boca calla.”
Invita a cerrar los ojos y a llevar la atención a una parte del cuerpo que hoy “se haga notar”:
rodillas, caderas, espalda, manos…
Preguntas guía (en voz suave):
-
¿Cuándo empezó a doler?
-
¿Qué estaba pasando en tu vida en ese momento?
-
Si esa parte tuviera voz, ¿qué diría?
Escritura íntima (15 minutos)
Cada participante escribe una breve carta que comience así:
-
“Querida rodilla…”
-
“Querida cadera…”
-
“Querida espalda…”
Que la parte del cuerpo hable en primera persona.
Ejemplo:
“Te duele porque has sostenido más de lo que podías…”
“Estoy cansada de guardar silencios…”
No se corrige. No se juzga. Solo se permite.
Puesta en escena breve (20 minutos)
En pequeños grupos:
-
Una persona representa el cuerpo.
-
Otra representa la emoción que hay detrás.
-
Una tercera puede ser “la conciencia” que escucha.
Escenas muy simples, casi simbólicas.
Sin búsqueda estética.
Solo verdad.
Cierre reflexivo
En círculo:
-
¿Qué descubrí?
-
¿Qué estaba callando?
-
¿Qué necesito empezar a decir?
“Nuestro cuerpo no nos traiciona.
Nos protege contando la historia que todavía no hemos podido pronunciar.”
___________________________________________________________________________
Conclusiones Claves
- Las emociones no expresadas pueden manifestarse como síntomas físicos en el cuerpo.
- La somatización es el proceso por el cual el cuerpo refleja problemas emocionales no resueltos.
- Existen terapias corporales, como la bioenergética y la Gestalt, que ayudan a integrar cuerpo y mente.
- Cada síntoma físico puede tener un significado emocional específico, como el dolor de garganta relacionado con la voz silenciada.
- Interpretar los síntomas del cuerpo puede ser una herramienta poderosa para la sanación emocional y física.
Somos como somos, ni mejores ni peores, solo distintos.
Y para los ojos de Dios, todos iguales.
Isabel Costa (Monitora Teatro Terapia)

No hay comentarios:
Publicar un comentario