Larraín Alcalde 3505, La Pampa, La Serena, Chile, 1700000

domingo, 22 de marzo de 2026

Ideas Trabajo grupo adulto mayor

 


TENGO
LA RESPUESTA…

LOS FLOJOS
NO VAMOS
AL CIELO…

¡PERO TAMPOCO
NOS
DESPERTAMOS
TEMPRANO! 




Escenario:
 
Dos sillas, dos abuelos, y detrás las voces.
(Las voces son dos personajes vestidos con túnica)


 TÍTULO:


“Flojeando con permiso”




 1. MONÓLOGO DE PRESENTACIÓN

(Puede decirlo una narradora o uno de los personajes antes de que aparezca la escena)


(Entra lentamente mirando al público)

Dicen que los flojos no van al cielo…
Pero nadie habla de los que trabajaron toda la vida.
Nadie habla de los que se levantaban antes que el sol
y se acostaban cuando el cuerpo ya no podía más.
Nadie habla de los que sostuvieron casas, hijos, padres, dolores y silencios.
¿Y si ahora, cuando el cuerpo pide pausa…
no es flojera?
¿Y si es permiso?

Hoy veremos a dos personas que están aprendiendo algo difícil…

Aprender a no sentirse culpables por descansar.

(Sale lentamente. Entran los dos abuelos.)





Luego aparecen dos personajes con túnicas y se paran detrás de cada uno de ellos










 2. ESCENA PRINCIPAL


Escenografía:
Dos sillas sencillas.
Dos adultos mayores sentados.
Detrás de cada uno, de pie y con túnica clara,

“La Voz de la Culpa” y “La Voz del Tiempo Sabio”.





Las voces pueden hablar mirando al público o inclinándose levemente hacia el personaje.
 Abuela 
(Suspira)
— ¿Sabes? Hoy no hice nada…


 Abuelo 
— ¿Nada-nada?

Abuela
— Nada importante… Me quedé sentada mirando el patio.


(Detrás, aparece la Voz de la Culpa)

 Voz de la Culpa
— Mirando el patio…
Mientras hay cosas que ordenar…
Mientras podrías ser más útil…

(Abuela baja la cabeza.)

 Abuelo 
— Yo también… Me quedé dormido después de almuerzo.
Antes no hacía eso.


 Voz de la Culpa
— ¡Antes eras fuerte!
Antes no te rendías.
Antes producías.
(Se genera tensión.)

(Ahora habla la otra voz. Tono calmo, profundo.)


 Voz del Tiempo Sabio
— Antes también eras joven.
Y el tiempo no pesa igual.

 Voz del Tiempo Sabio (al otro)

— Mirar el patio no es perder el día.
Es aprender a estar.


(Abuela levanta lentamente la mirada.)

 Abuela
— Es que… siento que debería hacer más.


 Voz del Tiempo Sabio
— ¿Más que qué?
¿Más que sobrevivir?
¿Más que criar?
¿Más que trabajar toda una vida?



 Abuelo 
— Parece que si no hago algo… no valgo.

Voz del Tiempo Sabio
— El valor no se mide en velocidad.
Se mide en historias.

(Pausa. Silencio respetuoso.)




 Abuela
(Sonríe levemente)
— Entonces… ¿mirar el patio cuenta como experiencia?

 Voz del Tiempo Sabio
— Cuenta como conciencia.


 Abuelo 
(Con picardía)
— ¿Y la siesta?


 Voz del Tiempo Sabio

— Cuenta como sabiduría corporal.
(Poco a poco la Voz de la Culpa retrocede y queda más atrás, en sombra.)





 ESCENA FINAL

Los abuelos se miran.
 Abuela
— ¿Y si estamos… flojeando con permiso?

 Abuelo 
— Permiso ganado.



(Pausa. Se miran. Sueltan el aire.)
Ambos suspiran profundo.
Se acomodan en las sillas.
Relajan los hombros.
Sonríen.

 Abuela (suave)
— Hicimos lo necesario.

 Abuelo 
— Y ahora… toca descansar sin culpa.

(Las voces se colocan detrás de ellos, ya no imponiendo, sino acompañando. Mano suave sobre el hombro.)
Luz cálida.
 cierre lento del telón 


Esto puede tocar muchísimo al público adulto mayor.
Se van a reconocer ahí.

... ...

Nota:       La idea es alargar en conjunto con el grupo algo más que el ejemplo que comparto


“Descansar también es sentido.”




Isabel Costa monitora teatro terapia


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                                              El abrazo invisible

 



Isabel Costa

Monitora Teatro terapia




Personajes

ANA – una mujer mayor.

LUIS – un hombre que también extraña a alguien.


NARRADOR/A (opcional).


Escenografía

Dos sillas separadas.

Los personajes no se conocen al inicio.


Escena 1

(Ana está sentada mirando una fotografía.)

ANA

A veces el silencio de la casa es muy grande…

sobre todo cuando alguien que amas

vive muy lejos.


(Pausa.)


Hay días en que quisiera abrazarla…

solo un momento.


Escena 2

(Luis entra lentamente.)

LUIS

Yo también extraño a alguien.

ANA

¿También está lejos?

LUIS

En otro país.

(Se miran con comprensión.)

Escena 3

ANA

¿Sabes qué hago cuando la extraño mucho?

LUIS

¿Qué haces?

ANA

Cierro los ojos…

abro los brazos…

y le mando un abrazo.

(Ana abre lentamente los brazos.)

Escena 4

LUIS

(sonríe)

Yo también hago eso.

(Luis hace el mismo gesto.)

ANA

Entonces tal vez nuestros abrazos

no se pierden.

LUIS

Tal vez encuentran el camino.

Escena 5

(Los dos miran al público.)

ANA

Si hoy extrañas a alguien…

LUIS

no te quedes con los brazos quietos.

(Ambos abren los brazos.)


LOS DOS

Envía un abrazo invisible.

Alguien…

en algún lugar del mundo

seguro lo va a sentir.

Ejercicio para el grupo

Al final de la escena puedes pedir a todos:

Cerrar los ojos.

Pensar en alguien que esté lejos.

Abrir los brazos y enviarle un abrazo.

Este ejercicio suele crear momentos muy profundos y auténticos.



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 Conversando con mi corazón






Hola, hoy quiero contarles que estuve conversando con mi corazón porque late fuerte en mi oído y parece que reclama:
Estoy cansado, me dice ¿Hasta cuando quieres que soporte tanto? 


Yo le digo:       espera por favor....



Tengo mucho que cumplir aún. Ya te avisare cuando pares, todavía es pronto, faltan cosas que no he hecho y sueños que no se han cumplido. 

Ya te avisare, espera un poco más….







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Reflexión: Cuando el corazón nos habla

A veces llega un momento en la vida en que sentimos que el cuerpo se cansa.
Los años pasan, el corazón late más fuerte y pareciera preguntarnos:

“¿Hasta cuándo quieres que siga?”

Y quizás todos nosotros, en algún momento, hemos escuchado esa pregunta dentro de nosotros mismos.

Pero cuando escuchamos bien, también aparece otra voz:
la voz de la vida que aún quiere seguir.

Porque mientras el corazón late, todavía hay algo que hacer:
una historia que contar,
un recuerdo que compartir,
una risa que regalar,
un consejo que alguien necesita escuchar.

Tal vez algunos sueños no se cumplieron,
pero otros pueden nacer incluso ahora.

La vida no se termina cuando el cuerpo se cansa.
La vida sigue mientras el corazón encuentre una razón para esperar.

Y quizás hoy podamos decirle a nuestro propio corazón:

“Gracias por haberme acompañado tantos años.
Espera un poco más…
todavía tengo vida para compartir.”

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Entre dos tiempos







Entre dos tiempos: Hija adulta y Madre

Personajes

Madre: 96 años, con su memoria llena de historias.

Hija: que escucha, pregunta y acompaña.

Escena

(Dos sillas. Madre e hija sentadas una frente a la otra. Hay calma.)

MADRE

A veces mi memoria vuelve muy lejos…

a cuando yo era niña.

No todo fue fácil, ¿sabes?

HIJA

Lo sé, mamá.

Por eso me gusta escucharte.

Tus recuerdos también son parte de mi historia.

MADRE

De niña me sentía sola muchas veces…

Mi padre casi no estaba

y mi madre trabajaba todo el día.

HIJA

(Suavemente)

Tal vez por eso aprendiste a ser fuerte.

MADRE

Sí…

pero también aprendí a valorar los abrazos.

Los que tuve…

y los que me faltaron.

(Pausa.)

HIJA

¿Sabes algo, mamá?

MAMA

¿Qué cosa?

HIJA

Que muchas de las cosas que soy

vienen de ti.

Tu fuerza.

Tu manera de seguir adelante.

Tu forma de contar la vida.

MAMA

(Sonríe)

Entonces algo bueno habré hecho.

HIJA

Mucho más de lo que imaginas.

(Hija toma las manos de su madre.)

MAMA

El tiempo pasa tan rápido…

HIJA

Sí…

pero también nos regala estos momentos.

(Se abrazan.)

MAMA

¿Sabes qué pienso ahora?

HIJA

¿Qué, mamá?

MAMA

Que la vida es como un libro.

Uno empieza a escribirlo sin saber cómo terminará…

pero lo importante

es que alguien quiera leerlo.

HIJA

Yo quiero leerlo, mamá.

Y también ayudarte a escribirlo.

(Silencio lleno de cariño.)

Para trabajar con el grupo

_________________TRABAJO en equipo:

¿Qué conversación pendiente tendrían con su madre o su hijo/a?

¿Qué abrazo cambió su vida?

¿Qué historia de su infancia todavía vive en ustedes?

Y proponer que cada uno escriba:

“Lo que hoy le diría a mi madre.”


Es un ejercicio que suele emocionar muchísimo a los grupos.


Isabel Costa Monitora teatro terapia


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