Es un escrito de mi madre y que he presentado como monólogo para el taller teatro terapia pensado para ser compartido con otros adultos mayores que viven sensaciones similares.
Espero les guste, aquí va
MONÓLOGO FRENTE AL ESPEJO
“No me miren con pena”
(Una abuela frente a un espejo. Se observa con atención. Sonríe apenas.)
Quiero escribir sobre mí…
aunque piensen: “qué lata la abuela”.
Quizás se rían.
Quizás digan: “pobrecita, está un poco chalada por la edad”.
(Se inclina levemente hacia el espejo)
Quizás sea cierto.
Pero me siento lúcida.
Me siento normal.
Para empezar, me molesta que me miren con pena.
Por mi poca movilidad.
Por no oír a veces bien.
Por todas esas cosas que creen
—equivocadamente—
que yo no noto.
(Se endereza. Firme.)
Odio la conmiseración hacia mí.
En realidad…
yo parezco observar más.
Juzgo más.
Callo mucho.
Entiendo más de lo que se imaginan.
Veo todo lo que pasa.
Todo.
Y, claro que tengo mi opinión
sobre lo que sucede.
(Pausa)
Pero callo.
Para evitar polémicas.
Porque sé…
que no quedaría muy bien con lo que pienso.
Sería motivo de discusión.
De malos entendidos.
(Suspira suave)
Y no tengo ganas de pelear
por lo obvio.
Sé que todos ustedes
van caminando —lenta o aceleradamente—
hacia mi edad.
(Sonríe con ironía)
Espero que no me alcancen todavía…
quiero irme yo primero, si se puede.
Por favor…
no me deis esa tremenda pena.
(Pausa larga. Se toca el pecho)
Esto parece una despedida…
pero no lo crean.
Me siento con algunos años más por delante.
Solo quiero pedir algo:
no miren a sus ancianos
con pena,
con lástima,
con conmiseración.
Eso…
es una ofensa a nuestro ego.
(Mirada directa al espejo)
Cuando seas mayor…
lo vas a entender.
La pena —aunque no lo crean—
la siento yo.
Por el mundo que dejamos.
Tan lleno de conflictos.
Por no saber qué pasará.
Es triste pensar en el futuro
y no estar
para apoyar
en las buenas
y en las malas.
(Respira hondo)
Pero aun así…
Confío.
Muy dentro de mí.
Confío en la inteligencia del ser humano.
Veo con esperanza
que surgirá la capacidad suficiente
para enmendar errores
y conducirnos
hacia la paz tan deseada
para todos.
(Se ablanda)
Mi familia…
tan amada.
Esto no es una despedida,
como ya dije.
Tendrán
madre,
abuela,
bisabuela
para rato.
(Sonríe, se toca el corazón)
Estas son solo
una de mis palabras.
Para que sepan…
que estoy aquí.
(Se mira por última vez. Oscuro.)
Fin
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